El líder auténtico

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El líder auténtico

La autenticidad de un líder es medida como el factor central de un liderazgo extraordinario.

¿Qué implica esto? Implica que para que un cambio se produzca, los líderes que impactan en ese cambio requieren ser líderes auténticos.

Los líderes auténticos tienen una respuesta protagónica a la pregunta: ¿Qué me hace ser una persona valiosa?

Una respuesta protagónica significa una definición personal basada en sus valores, en su existencia, en su Ser y no una respuesta basada en su Hacer.

Muchos líderes pueden percibir que su valor como persona depende de tener las cosas bajo control, de tener la razón o de ser vistos y aceptados. Cuando una persona basa su valor personal en variables externas entonces se enfoca en trabajar para ello y pierde su autenticidad. Se focaliza en mantener una imagen que sea coherente con su definición de valor personal, y esa energía y enfoque lo alejan de dejar manifestar su potencialidad como persona.

Ser auténtico requiere conocerse, aceptarse como un ser en construcción, definir claramente en qué se basa mi valor personal y aprovechar mis potencialidades, sabiendo gestionar mis puntos débiles.

El auto-conocimiento es el pilar que permite la autenticidad. Conocerme no es conocer mis comportamientos, es comprender profundamente mis motivaciones. Es saber diferenciar las motivaciones del programa automático de mi personalidad, de aquellas motivaciones que provienen de un llamado evolutivo más profundo.

¿En quién estoy siendo llamado a convertirme? ¿Cuáles son mis talentos? ¿Qué tengo para aportar a otros? ¿Cuáles son los desafíos que me van a acompañar en esta vida? ¿A qué debo estar atento? Estas son preguntas que puede responder una líder que se conoce.

Y cuando un líder se conoce el segundo paso es aceptarse para saber gestionarse. Se trata de un camino de pura decisión personal, aunque la vida nos invita a eso una y otra vez. ¿Cuánto me acepto y me comprendo? A partir de mi auto-aceptación puedo auto-gestionarme.

Y la auto-gestión implica la gestión de mis emociones, el saber darle dirección a la energía emocional que se genera en función de cómo percibo el mundo. Cuando alguien me dice algo que no honra mis valores y me enojo puedo comprender al enojo y puedo decirme: “Siento enojo porque no se está honrando mi valor de solidaridad”, por ejemplo.

Al comprender y tornarme protagonista de lo que siento la energía del enojo no se traduce en un ataque hacia el otro sino en hacer saber qué me molesta y construir un intercambio destinado a generar la forma de respetar aún más mis valores y los de los otros. Me doy cuenta de que el otro “no me ataca”, solo que tiene diferente jerarquía y significado de los valores que yo tengo.

Un líder auténtico se conoce y se acepta y eso promueve que pueda aceptar al otro como un legítimo otro, en términos de coaching.

Cuando me conozco y me gestiono puedo comprender y gestionar a otros. Eso es liderazgo. Liderazgo es influencia, la capacidad de influir en otros para la consecución del algún objetivo.

¿Cómo influyo en los demás? ¿Desde mi autenticidad, construida con autoconocimiento y auto-aceptación? ¿Desde mi preocupación por mantener mi imagen de persona “poderosa” o “complaciente” o “exitosa”?

Como coach, estas son reflexiones a las que invito a mis clientes líderes, cuando ellos eligen y deciden convertirse en líderes extraordinarios.

*Magela Pardo.
Master Certified Coach y directora de Trascender.

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