Creación consciente de tu realidad

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Creación consciente de tu realidad

¿Creo yo mi realidad o soy una hoja en el viento?

¿Soy la fuente que determina las cosas en mi vida, o mi vida está al final de una cadena, determinada en un instante del big bang?

Hay dos maneras en las cuales podemos pensar en crear nuestros días.

Una es una orientación interna – nosotros ajustamos nuestros filtros perceptivos y del comportamiento para actuar en formas que hagan que nuestros días parezcan mejores, pero en un sentido objetivo, ellos no han cambiado realmente. Por ejemplo, un cambio positivo de actitud puede hacer que un día parezca mucho mejor que un cambio negativo, pero los eventos del día en sí mismo no son realmente tan diferentes.

O podemos elegir una orientación externa en la cuál nuestros pensamientos literalmente influencian el mundo de tal manera que los eventos que pudieran haber ocurrido no lo hacen, y otros que no podrían, sí ocurren.

La primer opción requiere un cambio psicológico, mientras que la última requiere un cambio radical en la visión convencional de la realidad.

La evidencia científica presente sugiere que la mente importa en maneras que las neurociencias no pueden aún explicar adecuadamente. Esta no es la opinión mayoritaria dentro de las corrientes principales de la ciencia, pero es justo notar que la resistencia a tales ideas es a menudo respaldada por objeciones teóricas y no por observaciones experimentales.

Hay algo de soporte teórico para respaldar las interacciones mente-materia dentro de la física cuántica, y eso sugiere que mente y materia podrían ser complementarias en una cierta cantidad de formas fundamentales. Pero hay muchas interpretaciones irreconciliables de lo que la teoría cuántica realmente quiere decir.

Aún así, cada uno de nosotros puede haber tenido experiencias extrañas de crear nuestros días, de nuestra intención manifestándose en formas misteriosas, sucesos atados con sincronicidades. Cuando esto ocurre, hay un sentimiento de que estamos en acuerdo profundo con los poderes del universo, participando de la manifestación desplegada de este misterio, y así, como los creadores, nuestros días son más merecidos de ser vividos.

Depende de cada uno de nosotros escoger el sistema de creencias con el que queremos vivir de acuerdo. Mientras que hay bastantes más preguntas que respuestas, el mismo proceso de inquirir le añade significado a nuestras vidas.

La sincronicidad

¿Cómo sabemos si realmente creamos nuestro día?

¿Qué son los signos o señales?

Muy probablemente buscamos pruebas de que el universo está “ escuchando ” y reaccionando a nuestros pensamientos. Usted abre un libro al azar y encuentra la respuesta precisa para una pregunta acerca de la que usted pensaba. Usted obtiene una oferta para el trabajo de sus sueños el día en que decide abandonar su trabajo viejo. Usted piensa en un amigo unos pocos minutos antes de que este lo llame….

El notado psicoterapeuta suizo, C. G. Jung fue el primer psicólogo que hizo un reconocimiento de “las coincidencias significativas” como los acontecimientos que desafían las leyes normales de causalidad. Jung fue incapaz de explicar a través de la acción normal de causa y efecto las “coincidencias significativas” que él presenció repetidamente.

Por ejemplo, una de sus pacientes soñó que ella recibía un escarabajo de oro, un insecto que juega un papel importante en la mitología egipcia. Más tarde, cuándo ella le decía a Jung el sueño, él oyó un golpeteo cortés en la ventana, y cuándo él abrió, adentro voló un escarabajo que fue el equivalente suizo del escarabajo de oro. Atrapándolo en su mano y dándoselo a ella, Jung dijo, “Aquí está su escarabajo.” Este acontecimiento extraño tuvo el efecto de penetrar a través de la corteza del racionalismo que la paciente había construido alrededor de sí misma.

Esta clase de acontecimientos condujo a Jung a lo que él llamó sincronicidad, o coincidencia significativa. Él razonó que si estos acontecimientos no estaban causalmente conectados, quizá fueran las manifestaciones de algunos principios no-causales de conexión.

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